Entre
los elementos fundamentales que dan vida a la educación Montessori
es la idea de que el aprendizaje debe provocar felicidad, es sólo
en este ambiente donde es posible alentar la propia creatividad y capacidad
natural de los niños. En este sentido motivar a los niños
a aprender con gusto y permitirles satisfacer la curiosidad, experimentar
y descubrir ideas propias en lugar de recibir los conocimientos de los
demás, es la tarea fundamental.
La necesidad de trabajar con los niños desde muy temprana edad
se funda en los estudios que muestran que el nivel y tipo de inteligencia
de un niño, se conforma fundamentalmente durante los primeros
años de vida. A los 5 años, el cerebro alcanza el 80%
de su tamaño adulto. La plasticidad de los niños muestra
que la educación de las potencialidades debe ser explotada comenzando
tempranamente.
Los conocimientos no deben ser introducidos dentro de la cabeza de los
niños. Por el contrario, mediante la información existente
los conocimientos deben ser percibidos por ellos como consecuencia de
sus razonamientos.
Permitir
que el niño encuentre la solución de los problemas. A
menos que sea muy necesario, no aportar desde afuera nuevos conocimientos.
Permitir que sean ellos los que construyan en base a sus experiencias
concretas.